

Desde que este verano en Cádiz y con los mismos amigos, recordé lo maravilloso que es mirar las estrellas es una práctica que pienso seguir llevando adelante.
Mi amigo Óscar, me pidió que llevase la cámara de fotos, porque aunque las estrellas fugaces son dificilísimas de capturar en una instantánea, él quería hacer fotos (con seguimiento) del cielo para luego poder determinar cuales son las estrellas, planetas y demás cuerpos estelares que se pueden ver.
Las condiciones no eran las idóneas, ya que la luna estaba en cuarto creciente y reflejaba mucha luz. También y en un momento determinado tuvimos nubes, pero gracias al aire frío que hacía se despejó bastante. El aparato seguidor que llevaba Óscar era de su padre y no podía con mi cámara, pero como es un genio se las arregló para poner un contrapeso y conseguir hacer las fotos que quería. Yo no me llevé una tapa y hubo que improvisar. El disparador a distancia se dobló, el aire nos movía continuamente el montaje. Pero gracias a la buena voluntad de todos y el mejor hacer del citado genio, se pudieron "salvar" algunas imágenes.
Cuando me las envió, después de trabajárselas un montón, se sentí súper bien. Había disfrutado esa noche ayudando o estorbando (no lo tengo claro) pero cuando las vi me quedé anonadada y aún no salgo de mi asombro al comprobar que todas las estrellas que yo vi a simple vista y que me parecieron miles; son sólo una pequeña parte de lo que fue capaz de recoger Óscar con la cámara.
Os dejo las dos que más me gustan. En la primera podéis ver las nubes (parte inferior derecha) y una banda luminosa vertical a la izquierda que es la Vía Láctea. Además si os fijáis bien, se ven los colores de muchas de ellas, las más frías rojizas y las más calientes azuladas.
En la segunda foto y gracias al trabajo de Óscar Alonso, podéis ver con nombres: estrellas, constelaciones, cúmulos.....
Óscar, gracias por tu generosidad, tiempo y paciencia. Me da vergüenza pedirlo pero, ¿cuándo volvemos?